LUNES DE CALOR (16.1.12)

Cosas negativas pasan cuando hace demasiado calor:

Te cierran la puerta de tu centro de estudio, te regresas en el metro; que por estos tiempos parece un sauna móvil, la galería que frecuentas está cerrada; todo está cerrado, no encuentras cambio para llamar por teléfono, empiezas a caminar y el aire caliente te golpea en la nuca; luego en los brazos, la mochila pesa el doble, sientes que la ropa se te pega y empiezas a transpirar, oh, sí, transpiras como si hubieras jugado la final de la copa del mundo, todo te molesta: sentarte, pararte, recostarte…

Luego te hacen un mal corte de cabello, aunque más fresco por la trasquilada, tomas nuevamente el metro, dan las seis de la tarde, hora del crepúsculo, decides llamar a un viejo amigo que no has visto en un buen tiempo, compro unas buenas ‘pelas’, llegas a su casa, te duchas y notas tu nuevo bronceado gracias al astro rey, relativamente fresco terminas viendo ’Diario de un rebelde’ y ‘Blow’ con tu brother. ¡Qué lunes!


Cariño, ¿Puedo abrazarte esta noche?


Fotos en el espejo

Ahora la moda consiste en tomarse fotos enseñando la cámara…

 

 

¿Sí o no?, Scarlett


2:05 am


No me gusta

  1. La muchedumbre
  2. Las personas materialistas
  3. La depresión
  4. No tener nada que decir
  5. La tristeza en los ojos de mi madre
  6. Los celos
  7. Este insomnio que me hace débil por las mañanas
  8. Las mañanas
  9. Ver a alguien que aprecio llorando
  10. Que me vean triste
  11. La imprudencia
  12. Haber asesinado mi vida social por negligencia
  13. Ser impaciente
  14. Pensar en la muerte
  15. La soledad cuando no es necesaria
  16. Aparentar menos edad
  17. Usar mis lentes
  18. Los cambios a última hora
  19. Las mentiras
  20. Viajar como sardina en el metropolitano
  21. Ser impuntual
  22. Lady Gaga
  23. Justin Bieber
  24. Ádammo
  25. El regetón (o como se escriba)
  26. La felicidad de los grupitos que se unen en los salones
  27. La aritmética
  28. Más de dos en la cocina
  29. Los días calurosos
  30. El fuckin´ Starbucks
  31. No encontrar el tipo de Cactus que me gusta.

Para mí con desprecio (fragmento)


Y, de pronto, le tomé de la mano y la llevé hacia la salida, sus “amigas” nos quedaron viendo sorprendidas, mientras ella sonreía yo estaba del color de los tomates. Ese minuto hacia la salida parecía una eternidad…

_ Lo siento -le dije mientras caminábamos sueltos de la mano

_Yo no hago estas cosas. Lo sabes

_¿Entonces? -dijo

_¿Qué somos?

_(Silencio prolongado)

Al llegar a su paradero, nos pusimos frente a frente; me miró y sonrió. Pude verme en sus enormes ojos negros, ella estaba feliz y eso se me hacía feliz a mí. La tomé de la cintura -”parezco una muñeca” -me dijo, sonreímos, nos abrazamos y preguntó nuevamente: “¿Qué somos?”, “¿Por qué salimos hace más de un mes y ya te quiero?”,  ”¿No es tan difícil responder eso?”

Yo intentaba decirle que la quería de la misma forma que ella lo hacía, que estaba dispuesto a intentarlo, que yo podría hacer que olvidara a su ex; pero no me salía nada y se me hacía un nudo de palabras en la garganta. Pero nada.

_ ¿Nos vemos mañana? -me dijo antes de irse

_ Sí, claro que sí (sonrío)

_ Hasta mañana…

_Chau.

(Soy un idiota)


La soledad

La soledad (Bukowski)

Nunca me he sentido solo. He estado en una habitación, me he sentido suicida. He estado deprimido, me he sentido horrible más allá de lo descriptible, pero nunca pensé que una persona podía entrar en una habitación y curarme. Ni varias personas. En otras palabras, la soledad no es algo que me moleste porque siempre he tenido ese terrible deseo de estar solo. Siento la soledad cuando estoy en una fiesta, o en un estadio lleno de gente vitoreando algo. Citaré a Ibsen: “Los hombres más fuertes son los más solitarios”. Has visto cómo piensa la gente común: “Guau, es viernes por la noche, ¿qué vamos a hacer? ¿Quedarnos aquí sentados?”. Bueno, sí. Porque no hay nada ahí fuera. Es estupidez. Gente estúpida mezclándose con gente estúpida. Que se estupidicen entre ellos. Nunca he tenido ansiedad por lanzarme a la noche. Me escondía en bares porque no quería esconderme en fábricas. Eso es todo. Les pido perdón a millones de personas, pero nunca me sentí solo. Me gusta estar conmigo mismo. Soy la mejor forma de entretenimiento que puedo encontrar.


Si la vida te da limones…


Si la vida te da limones…

Haz con ellos lo que se te dé la gana, pero por favor, no hagas limonada.


Manuel es un hombre importante y necesario (1)

Manuel necesita estar ocupado. De lo contrario, tiene la sensación de que su vida no tiene sentido, de que está perdiendo el tiempo, de que la sociedad no lo necesita, nadie lo ama, nadie lo quiere. 

Por eso, en cuanto se levanta, tiene una serie de tareas: ver las noticias en televisión (quizás sucedió algo durante la noche), leer el periódico (quizá sucedió algo ayer), coger el coche, un taxi, un autobús, el metro, pero siempre concentrado, mirando al vacío, mirando su reloj, si puede ser haciendo algunas llamadas en su teléfono móvil, y asegurándose de que la gente vea que es un hombre importante, útil al mundo. 

Manuel, jefe o empleado, trabaja toda la tarde. De vez en cuando mira el reloj, se acerca la hora de volver a casa, pero queda aquí un detalle por resolver, allá un documento por firmar. Es un hombre honesto, quiere ganarse su sueldo, cumplir las expectativas de los demás, los sueños de sus padres, que tanto se esforzaron para proporcionarle la educación necesaria. 

Una noche, Manuel tiene un sueño. Un ángel le pregunta: “¿por qué haces esto?” Él responde que es un hombre responsable. 

 El ángel continúa: “¿serías capaz de, al menos durante quince minutos al día, parar un poco, mirar el mundo, mirarte a ti mismo, y simplemente no hacer nada?” Manuel dice que le encantaría, pero no tiene tiempo para eso.“Lo que me dices no es verdad,” dice el ángel. “Todo el mundo tiene tiempo para eso, lo que falta es valor. Trabajar es una bendición cuando nos ayuda a pensar en lo que estamos haciendo. Pero se convierte en una maldición cuando su única utilidad es evitar que pensemos en el sentido de nuestra vida.” 

 Manuel se despierta en mitad de la noche, envuelto en sudor frío. ¿Valor? ¿Cómo es posible que un hombre que se sacrifica por los suyos no tenga el valor de parar quince minutos?, más vale volver a dormirse, todo esto no es más que un sueño, estas preguntas no conducen a ninguna parte, y mañana voy a estar muy, muy ocupado.

Como el río que fluye. (Paulo Coelho)


Manuel es un hombre libre (2)

Manuel trabaja durante 30 años sin parar, educa a sus hijos, da buen ejemplo, se dedica todo el tiempo a su trabajo, y nunca se pregunta: “tendrá sentido lo que estoy haciendo?”

 Sus hijos crecen y se van de casa, a él lo ascienden en el trabajo, un día gana un reloj o un bolígrafo en agradecimiento por todos estos años de dedicación, los amigos vierten unas lágrimas, y llega el momento tan esperado: está jubilado, ¡libre para hacer lo que le plazca!

 En los primeros meses, visita de vez en cuando el despacho donde trabajó, charla con sus antiguos compañeros, y se da el gusto de hacer algo con lo que siempre soñó: levantarse más tarde. Pasea por la playa o por la ciudad, disfruta de su casa de campo, que compró con tanto sudor (…). Manuel tiene tiempo, todo el tiempo del mundo. Viaja, empleando parte del dinero que consiguió ahorrar. Visita museos, aprende en dos horas lo que pintores y escultores de diferentes épocas tardaron siglos en desarrollar, pero por lo menos se queda con la sensación de que está aumentando su cultura. (…)

 Busca alguien para compartir sus opiniones, pero todo el mundo está inmerso en el río de la vida, trabajando, haciendo algo, envidiando a Manuel su libertad, y al mismo tiempo contento de ser útil a la sociedad y estar “ocupado” en algo importante. 

     Manuel busca consuelo en sus hijos. Ellos siempre lo trataron con gran cariño, pues fue un excelente padre, un ejemplo de honestidad y dedicación. Pero también ellos tienen otras preocupaciones, aunque todavía consideran su deber participar del almuerzo del domingo. 

 Todos lo saludan, lo elogian, pero ninguno de ellos tiene tiempo para él. Poco a poco, Manuel comienza a sentirse triste, inútil, pese a los muchos años de servicio al mundo y a su familia. 

Una noche, un ángel se le aparece en sueños: “¿qué has hecho con tu vida? ¿Intentaste vivirla de acuerdo con tus sueños?”Manuel se levanta empapado en sudor frío. ¿Qué sueños? Su sueño era este: conseguir un título, casarse, tener hijos, educarlos, jubilarse, viajar. ¿Por qué ese ángel le hace preguntas tan absurdas? 

 Comienza un nuevo y largo día. Los periódicos. Las noticias de la tele. El jardín. El almuerzo. Dormir un poco. Hacer lo que le apetezca. En este momento, se da cuenta de que no le apetece hacer nada…

Manuel es un hombre libre y triste, a un paso de la depresión, porque siempre estuvo demasiado ocupado para pensar en el sentido de su vida, mientras los años iban pasando bajo el puente. Recuerda los versos de un poeta: “pasó por la vida/ no vivió.” Pero como es demasiado tarde para aceptarlo, es mejor cambiar de tema. La libertad, tan duramente conseguida, no pasa de ser un exilio disfrazado.

Como el río que fluye. (Paulo Coelho)


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